Comienza la veloz carrera

Fotografías Luis Azanza/ Texto Berta Bernarte

Primer día, primer madrugón. Visto y no visto. La velocidad ha sido la marca de unos Fuente Ymbro, noblotes y rapidísimos, que no se han salido del guión. Pero cuando el tiempo se detiene en una fotografía, se descubre que cada carrera es un mundo. Lleno de emociones.

Que se lo digan a quien corre, cae, esquiva, siente el roce de las pezuñas contra su piel mientras el toro le salta por encima. Quien ha pensado que el corazón se le detenía al oír el primer cohete, que indica que se abre el portón que separa animales y humanos, y que pasaba de cero a doscientos en el instante de escuchar el segundo.

Quien ha comido suelo. Quien apenas lo ha tocado con la punta de los pies, casi volando. Quien ha logrado intuir los cuernos tras su espalda y ha notado -imaginado- el aliento de la bestia en su nuca. Quien se ve envuelto en el griterío, en el sonido de miles de voces, el ritmo de los cencerros, el percutir del galope contra los adoquines.

Que les digan a ellos que un encierro limpio no es emocionante. Sobre todo tras la espera de todo un año.

Fotografías: Berta Bernarte

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