Category Archives: Encierros Sanfermin 2015

El más rápido para el final

Foto Luis Azanza

Se acabó. Parece mentira. Hoy mientras la fiesta termina, la ciudad ya comienza su recomposición en paralelo. Su sesión de tiritas y linimento para que parezca que nada ha sucedido. Hace un momento el golpeteo de la pezuñas de los Miuras rompía las calles durante 2 minutos y 5 segundos. Ahora hasta el vallado ha desaparecido. Todo un récord para toros y carpinteros.

Tramo Santo Domingo, Ayuntamiento

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Fotos Berta Bernarte

Dicen que ha sido el encierro más rápido, al menos desde que las estadísticas importan.  Antes quien sabe, porque para qué medir algo que sucedía mientras se abrían las panaderías y la tienda de colmados, para diversión de jóvenes pasantes, aprendices y meritorios vestidos con sus trajes de diario antes de entrar a sus largas jornadas laborales.

Pero la velocidad no sabe de nostalgias. Y los Miuras han cumplido con su deber: llegar a la plaza sin mirar atrás. Han estado enormes en tamaño y nobleza, sorprendentes siempre en su capacidad de galopar cuanto se superan los 600 kilos.  Agrupados y obedientes, sin apenas disidencias.

Hoy los heridos lo han sido únicamente por caídas y tropezones, concentrándose el dolor en lo anímico. La tristeza de las caras de quienes esperan todos los años a quedar suspendidos en el tiempo, sin medir minutos o segundos. La emoción melancólica de la obligación de abandonar un ritual que les ha acompañado durante ocho días. Los abrazos y las despedidas. La desaparición del vallado, que pieza a pieza va perdiendo su resistencia, transformándose de sacro refugio en simple madera. Los últimos almuerzos.

Y el inicio de la cuenta atrás hasta que el próximo 7 de julio a las 8 de la mañana, los viejos dioses paganos vuelvan a volar sobre los adoquines acompañados sus gozosos acólitos.

Tramo Callejón

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Fotos Luis Azanza

Muchos apellidos, grandes tropezones

Foto Berta Bernarte

Garcigrande y Domingo Hernández no es un nombre para Twitter. Con solo nombrarlo desaparecen se han comido un montón de caracteres. Pero, con o sin redes sociales y con dos heridos por asta, este encierro será recordado por ser haber sido accidentado a pesar del menor número de corredores y de que los toros en su velocidad no se han ensañado.

Tramo Santo Domingo, Ayuntamiento

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Fotos Berta Bernarte

El lunes pesa. Mucho. Tras el encierro los sonidos de la ciudad se han vuelto más cotidianos, como amortiguados por almohadas de buen plumón y cojines blanditos. El cuerpo y la mente pesan. Las palabras cuestan más. Los post, tuits y mensajes parecen repetirse. Mucha gente hoy dirigía sus pasos en dirección contraria al centro de la ciudad, apresurados antes de que diesen las ocho.  Pendientes no del cohete de Santo Domingo, sino del inmisericorde reloj de la oficina o de la máquina de fichar.

Pero eso no lo saben toros. Ellos renovados cada día, frescos y ajenos a la marcha de la ciudad, imponen su propio ritmo. Estos venían recogidos bajo tres apellidos que en realidad unían dos denominaciones y una presencia desigual: solo un Garcigrande y cinco Domingo Hernández.

Hoy en un recorrido con muchos menos corredores, debían encontrar pocos obstáculos. Pero es tan fácil en la carrera resbalar, tropezar, caer. Y entonces verse arrollado y barrido por los astados. Tras los golpes y montoneras hechas y deshechas a toda velocidad, el resultado ha sido más punzante de lo esperado.  Dos heridos por asta de toro, uno en la pierna y otro en abdomen.

Las apariencias engañan. La vuelta a la normalidad también. Los lunes también pueden ser muy peligrosos. O al menos extremadamente duros. Ánimo, salud y al toro.

Tramo Callejón

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Fotos Luis Azanza

 

La amabilidad de los grandullones

Foto: Luis Azanza. Texto: Berta Bernarte

Video Luis Azanza / aloa films

Nada. Tras más de tres décadas, los Conde de la Maza han vuelto a las calles Pamplona, grandotes y fuertes, divididos en dos grupos que han volado sin mayores contratiempos. Y eso que en sábado, el suelo está más resbaladizo, a pesar de todos los esfuerzos de limpieza, y la gente que arrastra su cuerpo tras la fiesta de toda la noche, creyéndose invulnerable, se multiplica.

Tramo Santo Domingo, Ayuntamiento

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Fotos Berta Bernarte

Los de los domingos son los encierros que menos gustan a los corredores. Demasiada gente a la que los vapores etílicos o químicos les hacen imaginarse más ágiles, más rápidos y menos mortales de lo que son.  O que al mezclarse con la multitud se sienten arropados por el gentío, convencidos de que la masa anónima los convierte en invisibles.

Por eso los toros que van a correr ese día se eligen cuidadosamente, intentando minimizar el peligro. Se suelen buscar grandes y nobles, al menos a priori. Los Conde de la Maza han cumplido esas expectativas y se han comportado con cuidado exquisito. Se les notaba, además, que ya habían corrido lo suyo en el campo. Solo así se pueden mantener el ritmo de esos cabestros cada vez más juveniles, más entrenados, menos mansurrones.

Tramo Mercaderes

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Fotos Luis Azanza

Porque si algo ha traído la masificación del encierro, es la banalización del peligro. El ritual se convierte en mera sensación. El viaje iniciático en turismo de experiencias. El encuentro con los propios límites en la búsqueda de un selfie.

Por eso, lo más aterrador de un encierro limpio como el de hoy es la inconsciencia de quienes se quedan quietos, pegados a muros que no les pueden proteger, para ver pasar a los toros como quien asiste a un desfile.  Y que, amontonados, estrechan las calles convirtiéndolas en callejones sin pensar que su carne es una pared muy frágil.

Pero por fortuna, nada ha sucedido y los propios toros al dividirse en dos grupos han abierto hueco para dar una última oportunidad por este año a aquellos corredores que mañana a las ocho tendrán que estar en el trabajo en sus ciudades y pueblos. Hoy se han despedido con buenas carreras y con las ganas ya, de poder escaparse el próximo año. Aunque sea en fin de semana.

Tramo Telefónica

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Fotos Jose Luis Ollo

Los cinco de la confusión

Foto: Berta Bernarte. Texto: Berta Bernarte

Un debut extraño para la ganadería de José Escolar, elegidos para un día siempre masificado. Parte provisional: cuatro heridos por asta, un cabestro que ha sacado unos metros a la manada creando confusión y para colmo un toro que al quedarse solo en Santo Domingo ha decido volver a los corralillos y ahí se ha quedado. Hoy el encierro más peligroso de esas fiestas ha tenido solo 5 protagonistas y mucha confusión.

Tramo Santo Domingo, Ayuntamiento

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Fotos Berta Bernarte

¿Qué ha pasado? ¿Pero han pasado ya? ¿Eso es un cabestro? Confusión, gritos, ruido. Dispersión. Sin saber si seguir corriendo, si pararse, si seguir mirando, si bajar al recorrido o salir de él. Salvo imponderables, seis son los toros que corren el encierro. Pero hoy uno ha decidido volver sobre sus patas y entrar de nuevo al corral, en un día ya por si complicado al ser viernes. Mucha gente en el recorrido y no todos en las mejores condiciones.

El encierro es caos en estado puro. Algo que tiende a olvidarse pero siempre hay un día como hoy para recordarlo. Todo está preparado para que los acontecimientos sigan un orden lógico y un horario, para que el progreso sea lineal y a las ocho, tras el cohete, los sujetos se desplacen del punto A al punto B en el menor tiempo posible. Porque de eso se trata, de un traslado de los toros del corral a la plaza a golpe de pezuña, acompañados de pastores y cabestros, por las calles de la ciudad rodeados de un vallado. Y luego está la gente.

Cualquier sistema con tantas variables puede esconder la sorpresa. Hoy era el debut de la ganadería de José Escolar, así que primera incógnita resuelta: son toros con querencia, que se fijan, que no se conforman con arrollar. El resultado cuatro heridos por asta de toro en Santo Domingo, Ayuntamiento y Telefónica. En este último tramo uno de ellos reviste gravedad.

Tramo Telefonica

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Fotos Jose Luis Ollo

Pero además todo el encierro ha sido extraño, único. Un cabestro ha sacado varios metros a la manada barriendo todo a su paso. Esa distancia ha creado los primeros despistes. El resto también han ido adelantando a los toros, que se han estirado, dispersado, creando mucho peligro. Y por vez primera, uno de ellos ha decidido regresar al corral.

De ahí el grado extremo de confusión y la cara de angustia de los pastores que tras dirigir a la manada en la dirección correcta volvían sobre sus pasos, avisando que un astado “no estaba”. Se oían a lo lejos gritos y silbidos. ¡Falta un toro! Muchos en el recorrido, notaban perplejos que pasaba algo, pero no sabían qué. ¿Iba a salir de nuevo a la carrera? ¿Sin cabestros? ¿Se iba a dar por concluido sin que los seis hubiesen completado su tradicional ruta?

Al final la decisión ha sido la más sensata. No hacer correr a ese toro suelto a pesar de que no dudamos que algunos corredores y los pastores hubieran hecho un gran trabajo llevándolo hasta su destino. Demasiado peligro con tanta gente en el recorrido que ya solo esperaba, según el grado de conocimiento y consciencia, a los mansos de cola o a sus amigos para ir a desayunar.

El toro individualista tendrá su propio encierrillo, sin corredores, hasta los corrales del gas y de allí en camión a la plaza. Volver atrás rara vez sirve para cambiar el destino.

Tramo Callejón

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Fotos Luis Azanza

Vuelve el calor

Foto: Luis Azanza. Texto: Berta Bernarte

No queremos dar envidia. Pero estas últimas noches, quien haya optado por dedicar la noche a dormir en Pamplona ha podido disfrutar incluso del suave peso de una manta. Así que los Fuente Ymbro han amanecido tan frescos como su nombre. Y así pesa menos correr.

Hoy volverá el calor recio a nuestras calles, al menos durante un día. Ya se empieza a notar el picor del sol. Pero los Fuente Ymbro que arrastran fama de noblotes, han cumplido con un encierro limpísimo, sin apenas incidencias, y de una rapidez que de nuevo da vértigo. ¿Pero que desayunarán estos animales?

Tramo Santo Domingo Ayuntamiento

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Fotos Berta Bernarte

Carreras si, de todo tipo… entre ellos, con los cabestros, con los humanos. Algún susto arrollador entre la curva de Mercaderes y Estafeta, porque por donde cabe uno, no pueden pasar dos.

Tramo Mercaderes

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Fotos Javi Campos

Esta noche -viernes en la ciudad fiestera- se prevé caliente, tras la tregua de esos días intermedios que vuelven los Sanfermines más caseros. Se abre el ruidoso y multitudinario fin de semana. Y hoy el viento sur y el sol inclemente hará sudar vino, mucha sangría, litros cerveza y hasta pastis. Así que quién sabe como se despertarán los toros mañana, si es que consiguen pegar ojo.

Tramo Curva Mercaderes

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Fotos Luis Azanza

El júbilo de ser el primero

Foto: Luis Azanza. Texto: Berta Bernarte

En estos extraños tiempos que corren, en lo que ya nada es seguro, llegar cuanto antes, ser el primero en la cola produce el consuelo de saber que casi se ha conseguido. Jubilado, consciente de que su nombre representa un estado de logro vital que cada vez se aleja más en el tiempo, no ha querido perder un segundo.

Menos gente, más huecos y toros todavía más rápidos. Tras un momento de despiste en los corrales, los Victoriano del Río se han lanzado a todo velocidad, dejando a los cabestros sin aliento, como elementos de cierre en vez de apertura.t

Tramo Santo domingo, Ayuntamiento.

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Fotos Berta Bernarte

Entre ellos Jubilado ha querido ser el primero. Por si acaso. Sin saber que al final no le esperaba un premio, ni siquiera una magra pensión. Tan solo unas pocas horas de descanso antes del desenlace final. Negro, fuerte y compacto volaba adelantando a todos sus compañeros y a muchos mozos que lo veían pasar sin poder siquiera colarse un instante delante de él.

Tramo callejón

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Fotos Luis Azanza

El menor número de participantes ha permitido que los más preparados pudieran sostenerle buenas carreras. Incluso algunos corredores muy veteranos como se han visto al final de Santo Domingo, aquellos que cada año prometen a sus familias que “igual” es el último y que el próximo lo verán en Salou en televisión.

Otros, jóvenes venidos de todas partes, la han acompañado hasta el callejón de entrada a la plaza, a pesar de su gesto fiero de abuelo gruñón con buen fondo. Jubilado, a pesar de la prisas y de algunos empujones, no ha buscado herir.

Tampoco el resto de los Del Río. Contusiones, quizá alguna fractura, han sido daños colaterales. Ellos a los suyo. A seguir. Que visto lo visto, con tanto corralito, tanto recorte, tanta vara y tanto doble rasero, mejor llegar a tiempo y disfrutar de ello al menos por un jubiloso instante.

 

Como humo llevado por el viento

Foto Luis Azanza. Texto: Berta Bernarte.

Antes de la carrera siempre se oyen comentarios sobre la velocidad, la “mala uva” o la nobleza de los astados correspondientes. Hay quien esgrime estadísticas, otros cuentan su experiencia o simplemente, caídos en el recorrido desde otro planeta, no tienen muy claro donde termina el toro y comienza otro tipo de animal.

Hoy al ser nueva la ganadería en el encierro, se hablaba más del ganadero, ese Joselito, torero que una vez pasó por la plaza de Pamplona con más pena, y lanzamiento de mendrugos de pan, que gloria, que de los propios bichos con un apellido demasiado largo “El Tajo y la Reina” para ser cómodo.

Tramo Santo domingo

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Fotos Berta Bernarte

Y estos discretos y resignados a ser denominados los “joselitos” han realizado un encierro de libro, poniéndose a la cabeza del grupo, retrasándose alguno apenas, para unirse a sus compañeros en una carrera solo apta para piernas y pulmones bien preparados.

En esa rapidez, parecía que nada había sucedido, que los sanitarios podían ir, por una vez, a almorzar tranquilos. Y sin embargo, toda esa velocidad escondía un herido por asta, con un puntazo en la pierna y otro en la espalda, que ha sido atendido en la enfermería de la Plaza de Toros. Pero en una extraña vuelta de tuerca las cornadas fueron de animal manso, de cabestro. ¿Algo estaba cambiando?

Tramo Mercaderes

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Fotos Javi Campos

Tramo Callejón

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Fotos Luis Azanza

En otra zona del recorrido, en la Plaza del Ayuntamiento, tras el visto y no visto de la manada, se ha vivido uno de esos momentos incruentos que el madrugador agradece. Un cabestro, quizá tras un mala noche, no estaba por la labor de seguir tamaño trote. Así que tras mirar a un lado y a otro con ojos de pocas bromas, se ha dado la media vuelta y se ha lanzado a correr a su ritmo de nuevo hacia los corrales de Santo Domingo.

Foto Berta Bernarte

Y hemos podido ver saltos y zancadas, caídas y rostros de absoluto pánico. Porque explícale a alguien que ese enorme bicho con cuernos que se dirige a ti como una locomotora no es un “bull”. Que no es bravo a pesar de los derrotes, de sus acometidas y del brillo de libertad de su mirada. Dejémosle con la ilusión al cabestro que rompió con su obligado papel gregario y quiso ser toro. Y al corredor que delante del mismo hizo su mejor carrera.

Porque la vida puede ser humo, pero detrás siempre hay fuego. Como el que en la calle Estafeta hacía intervenir a los bomberos en un edificio, justo tras el encierro. Anécdotas para acompañar a unos “Joselitos”, recordar su nombre y que no se los lleve el viento.

Jandilla en primera persona

Fotos: Luis Azanza, José Luis Ollo y Berta Bernarte. Texto: Berta Bernarte

Fastuoso sin ser un bicho descomunal, tiene ese punto de músculo y fibra que tanto gusta en los gimnasios. Algo que haciendo gala de su apellido le convertía, abriendo la torada, en un peligro con cuatro pezuñas que golpeaban con fuerza el pavimento y se abrían paso a velocidad de vértigo. El resto de sus hermanos y primos tampoco lo desmerecían.

Por eso, apenas inaugurado el primer encierro de 2015, en una ciudad envuelta por el vaho húmedo y caliente de un largo día-noche de diversión, se ha producido el encuentro entre cuerno y carne. Como si los Jandilla quisieran decir, aquí estamos, hemos llegado, nosotros somos este año los primeros en todo. En la carrera enloquecida del primer tramo, en girar al final de Ayuntamiento, en arrastrar y voltear, en crear peligro extremo en la curva de Mercaderes, en barrer Estafeta… hasta el final.

En sus pieles no todos lucían la estrella que marca su apellido. Dos de los morlacos llevaban la T de la ganadería Vegahermosa, criados juntos en la misma finca y bajo el mismo sol.  Qué más da.

Mascada o no idéntica hierba, para Pamplona y su imaginario colectivo todos compartían leyenda. Nunca te fíes de un Jandilla, porque en cuanto puede ya se sabe…

Encierro dia 7 aloa films from Aloa films on Vimeo.

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